Siglos XIV y XV

Un periodo clave en la historia de la Orden fue el que abarca los siglos XIV y XV. Tras siglos de andadura la Orden Cartujana, comenzó a ser más y más conocida y fue alcanzado paulatinamente la estima, respeto y admiración de la sociedad de la época, lo cual causó la aparición de numerosas y nuevas vocaciones que provocaron su acelerada expansión. El XIV es el siglo de oro de la Orden en cuanto a fundaciones se refiere ya que vieron la luz un total de 92 nuevos monasterios, e importante, aunque menor, fue el crecimiento en el siglo XV con una total de 47 fundaciones. A finales de dicha centuria la cartuja tenía presencia en Francia, Italia, España, Inglaterra, Austria, Suiza, Alemania, Bélgica, Holanda, Polonia, Suecia, Hungría, las antiguas Yugoslavia y Checoslovaquia.
La fuerte expansión de la congregación obligó a sus altas instancias a establecer para un mejor control de sus comunidades, las llamadas provincia cartujanas que, nacidas a comienzos del siglo XIV, constituyen demarcaciones territoriales que abarcan un grupo de cartujas que tienen sus propios y específicos visitadores (la orden llagará tener un total de 18 provincias). No obstante, esta nueva medida no pudo evitar que durante estas centurias se produjeran trascendentales cambios en el seno de la Orden que fueron determinados por una serie de factores que a continuación mencionaremos:

Fundamental fue el nacimiento de nuevas corrientes de espiritualidad en el seno de la propia iglesia, fruto de las transformaciones políticas y sociales producidas mundo occidental, que lógicamente penetraron y afectaron a la Orden Cartujana en expansión.

Asimismo, la presión de los fundadores y benefactores de la Orden provocó importantes cambios. La fama alcanzada por los hijos de San Bruno no solo suscitó vocaciones sino también la aparición de numerosos fieles deseosos de contribuir materialmente al desarrollo de la congregación que se erigieron en fundadores o benefactores de los monasterios. Significativamente, estos fundadores o benefactores, reyes, nobles, grandes cargos eclesiásticos, más adelante burgueses enriquecidos, no solo se limitarán a proporcionar los recursos económicos necesarios para el nacimiento y desarrollo de las cartujas sino que también comenzaron a ejercer una gran influencia en la vida interna de la Orden.

También, la misma experiencia interna, los problemas derivados de su enorme expansión también provocaron sutiles cambios de adaptación en la Cartuja. Al igual que un ser vivo en proceso de crecimiento incorpora nuevos elementos que le hacen posible su permanencia, la Orden Cartujana fue evolucionando de acuerdo con las necesidades derivadas de las nuevas realidades que le tocaba vivir.

En fin, de esos cambios que se produjeron en el transcurrir del tiempo destacaremos los siguientes:

Una de las transformaciones más significativas es que la Orden comenzó a aceptar como lugar de ubicación de sus fundaciones terrenos más accesibles, topográficamente menos complicados, de climas más benignos e incluso cercanos a aglomeraciones urbanas,

Otros cambios se percibieron en el campo de la economía. En el periodo comentado, la Orden aceptó nuevas fuentes de recursos a parte de la agricultura y ganadería al cargo de los hermanos. Censos, diezmos, iglesias, prioratos, derechos de justicia, propiedades inmobiliarias urbanas y rurales, todo ello donado por fundadores y benefactores, comenzaron a formar parte del patrimonio de las cartujas, lo cual evidentemente supuso un notable enriquecimiento de las fundaciones.

La existencia de nuevos recursos económicos y la voluntad de los fundadores y benefactores favoreció la construcción de conjuntos monásticos más ricos, amplios y regulares.

Aparte de estos cambios también hay que reseñar que en esta época la Orden Cartujana se vio afectada por el llamado Gran Cisma de Occidente que supuso la división de toda la Cristiandad. El momento clave de la ruptura de nuestra Orden acaeció en 1380. En aquel año los cartujos alemanes e italiano optaron por el Papa de Roma Urbano VI, mientras que los cartujos franceses y españoles siguieron al Papa de Avignon Clemente VII. Esta división, que llevó consigo la coexistencia de dos Padres Generales, se mantuvo durante un tiempo hasta que en 1419 se consiguió la completa extinción del cisma cartujano con el Generalato de Francisco Maresme.

 
   
Distribución en provincias de la Orden Cartujana