La construcción del monasterio y la plenitud de la vida de la Cartuja

" Año 1661, prior 6. El padre don Antonio Gascón, hijo de Aula Dei, fue el Achiles valeroso que sacó en sus hombros esta casa entre las ruinas antes de ser fábrica...Tendió el cordel, este padre con corazón magnánimo y esforzado, dando a este monasterio la noble planta que hoi tiene. A los ocho años, el de 1669, vino don Juan de Austria y comenzó a acalorar a el padre que se abrasaba en los delantamientos de su obra, la que adelantó tanto que en 1674 se halló capaz de hazer la traslación de el convento a ella con asistencia del señor don Juan y toda la nobleza. Hizo el claustro minor, el muro y capítulo" (Cabreo manual..de la Concepción... (1739), Archivo del Cartuja de Aula Dei)

El auténtico inicio de las obras de la cartuja de la Inmaculada Concepción tuvo lugar en el periodo de gobierno del prior Antonio Gascón (1661-1682 y 1686-94). Hombre resolutivo y de férrea voluntad supo sacar la fundación del letargo en que se encontraba, asentando las bases que permitieron su próspero y estable futuro. Consiguió que todos aceptaran el definitivo emplazamiento del monasterio solucionando el problema del agua mediante la construcción de una noria que permitía la traída del líquido elemento hasta la cartuja. Asimismo, mejoró la economía de la fundación, y sobre todo puso en marcha, impulso y dirigió la construcción del cenobio, que tomó como modelo la planta de la zaragozana cartuja de Aula Dei. En el año 1674 se habían construido las dependencias necesarias para que la comunidad pudiese habitar el monasterio, estabilizando de esta forma la vida monástica. En aquella fecha estaban levantadas varias celdas (entre ellas la prioral), parte de las galerías del gran claustro correspondientes dichas celdas y la sala capitular que ejercía provisionalmente las funciones de iglesia conventual. Al final de su segundo priorato que concluyó en 1694, además de las obras señaladas, se habían edificado el gran claustro con sus cuatro galerías, buena parte del encintado o muralla del monasterio, y se había iniciado la construcción de la procura y la portería. Las obras también progresaron considerablemente en tiempos de los priores José Sobrepuyuelo (1694-1703) y Miguel Iñigo (1709-1718 y 1721-1730). Al final de priorato de este último quedaron concluidas la celda del sacristán y del ayudante del sacristán, el claustrillo de capillas con al menos siete capillas, el pasillo de comunicación entre dicho claustrillo y el gran claustro, la procura, las oficinas del horno y criados, la portería y la iglesia (con su sacristía, tribuna, capilla del sagrario y torre), tal y como acredita el hecho de que el 12 de octubre del año 1731 tuviera lugar su consagración. Desde 1731 hasta el 1767 se levantaron algunas celdas más, la hospedería, el claustrillo del refectorio, el refectorio, la cocina con sus cuartos anexos y el capítulo de legos. En ese año 1767, los cartujos declararon que solo faltaba para terminar totalmente las obras perfeccionar un total de nueve celdas. A excepción del albañil y cantero, llamado Diego Borbón, que puso la primera piedra de la cartuja de la Inmaculada Concepción, desconocemos los nombres de los principales maestros de obras que proyectaron, dirigieron y ejecutaron el grueso de las obras del monasterio. Solo sabemos que en la fábrica participaron numerosos oficiales, algunos de ellos todavía sin examinar que tuvieron el permiso de las autoridades de la ciudad de Zaragoza para este efecto, y algunos albañiles o peones que eran miembros de la comunidad, los cuales, tal y como consta en la documentación, antes de haber ingresado en la cartuja habían ejercido estos oficios.

La segunda mitad del siglo XVIII, constituyó un periodo floreciente para la cartuja de la Concepción. Edificado su monasterio, todas las rentas de la comunidad pudieron invertirse en la adquisición de nuevas propiedades que incrementaron el, ya de por sí, rico patrimonio de la fundación. No obstante, buena parte de sus ingresos se dedicaron a otros menesteres. Así, por ejemplo, prestaron ayuda económica a la cartuja de Nuestra Señora de la Fuentes (Huesca), fundaron una escuela de niños y niñas en Burgo de Ebro que les hizo granjearse las simpatías de los lugareños y contribuyeron con considerables sumas de dinero a la construcción de Canal Imperial. También los monjes de la Concepción mejoraron y reformaron algunas de las dependencias del conjunto monástico tales como la celda prioral (1767) y la bodega (1791) -obras llevadas a cabo por el maestro Pedro Ceballos- y la iglesia (1780) –renovación efectuada por los hermanos cartujos Joaquín Gracián y Ramón Almor-. De todas estas reformas, la del templo fue sin duda la más importante ya que llevó consigo la renovación de todo su interior. Este periodo de prosperidad, sin embargo, pronto vería su fin con la llegada del siglo XIX.

 
   
Proyecto de noria para traer a la Cartuja agua del Ebro I