Cartuja de Aula Dei

- Ubicación: Barrio rural de Peñaflor en la ciudad de Zaragoza
- Fecha de fundación: 1563
- Fundadores: Hernando de Aragón, Arzobispo de Zaragoza
- Estado actual: Se encuentra habitado por cartujos. Presenta un buen estado de conservación.

La cartuja de Aula Dei debe su nacimiento a las particulares circunstancias que rodearon los primeros años de vida de otra cartuja aragonesa fundada en 1507, llamada de Nuestra Señora de las Fuentes (Huesca). La pobreza económica y las adversas condiciones de subsistencia de esta fundación dieron lugar a que sus monjes se vieran obligados a abandonar su monasterio para buscar un sitio más adecuado que permitiera el desarrollo de la observancia cartujana. El nuevo lugar elegido fue una propiedad llamada la "Torre de don Juan de Alagón", situada a pocos kilómetros de la ciudad de Zaragoza, cerca del actual barrio rural de Peñaflor. Allí se trasladó la comunidad de Nuestra Señora las Fuentes el 14 de agosto de 1563, fecha en la que tuvo su nacimiento la cartuja de Nuestra Señora de Aula Dei. Fue figura clave tanto en la fundación como en el posterior desarrollo de Aula Dei, el Arzobispo de don Hernando de Aragón. Hombre culto, nieto del rey Fernando el Católico, y gran amante de la Orden de San Bruno, pronto se prestó a apoyar a la nueva comunidad, comprometiéndose a construir una cartuja “magnífica, suntuosa y cumplida”. Gracias a su interés y generosidad, esta fundación se convirtió en la cartuja más importante y rica de Aragón y su monasterio en uno de los más bellos y singulares de la región. Tras una vida plácida y venturosa, Aula Dei tuvo que sufrir las consecuencias de las leyes desamortizadoras del siglo XIX. Desde el año 1835, fecha en la que el monasterio fue enajenado y abandonado por sus monjes, hasta su recuperación por parte de la Orden Cartujana a comienzos del siglo XX, las dependencias monásticas de Aula Dei fueron objeto de un desigual trato por parte de sus sucesivos propietarios ya que si bien algunos de ellos cuidaron de su estado de conservación, otros provocaron notables perjuicios a sus instalaciones. No obstante, para nuestra fortuna, en el año 1901, la cartuja fue de nuevo ocupada por monjes procedentes de la cartuja francesa de Valbonne. A partir de esa fecha se inicio un proceso de rehabilitación del conjunto que llevo consigo la restauración material de la mayor parte de los edificios, la necesaria modificación de la distribución y función de varias de sus dependencias y la construcción de nuevas estancias.

Desde el punto de vista artístico, la cartuja de Aula Dei constituye uno de los conjuntos más importantes Aragón tanto por el enorme interés de su arquitectura como por el gran valor de las obras de arte que encierran sus muros. Su plano se debe al trabajo de uno de los más renombrados arquitectos de la Zaragoza del siglo XVI, Martín Miteça que fue asesorado en su labor por los padres cartujos Simón Sebastián y Miguel Bernabé. Su construcción se inició el 29 de febrero de 1564, fecha de la colocación de la primera piedra, momento a partir del cual las obras se llevaron a cabo con toda rapidez, tarea que se vio favorecida por la buena disponibilidad de materiales y por la generosidad de don Hernando quien no reparó en ningún gasto. En tan solo tres años los monjes pudieron habitar el nuevo monasterio, lugar al que se trasladaron el 1 de octubre de 1567. En aquella fecha las partes fundamentales del monasterio ya estaban construidas. Desde aquel momento y durante los siglos XVII, XVIII y parte del XIX (hasta el año 1835) se realizaron importantes mejoras, reparaciones y ampliaciones del conjunto que lo convirtieron en uno de los más bellos de Zaragoza.

Desde el punto de vista de su planta el monasterio de Aula Dei supuso una auténtica novedad en el contexto de las cartujas levantadas en España hasta la segunda mitad del siglo XVI. Su novedad radica en el hecho de que por primera vez en nuestro país las dependencias del conjunto monástico cartujano se organizaron de acuerdo con unos estrictos criterios de ortogonalidad, simetría y especialización, conceptos que dieron lugar a un tipo de monasterio muy funcional, perfectamente adecuado a las necesidades y modo de vida cartujanos y armonioso y equilibrado desde el punto de vista estético. En este sentido, destaca que la presencia de un eje ordenador del conjunto que coincide con el eje mayor de la iglesia y del gran claustro que está detrás de cabecera del templo, así como la existencia de dos claustrillos conventuales simétricos a ambos lados de la iglesia (no uno como era loa habitual) que constituye una magnifica solución para organizar toda la serie de dependencias de uso común de los monjes. En fin, las grandes ventajas de la planta de esta cartuja dieron lugar a que fuera tomada como modelo por todos monasterios cartujanos que fueron levantados posteriormente en España, como fue el caso de Ara Christi (Valencia), la Inmaculada Concepción (Zaragoza), Nuestra Señora de las Fuentes (Huesca) y Jesús Nazareno de Valldemosa en Mallorca.

Centrándonos en el tema de sus dependencias, hemos de señala que, aunque todas ellas presentan un enorme interés, es inexcusable resaltar la importancia de algunas. Especial mención merecen los claustros, tanto el grande de celdas como los dos pequeños, situados simétricamente a ambos lados de la iglesia. De ellos destaca sobre todo el llamado claustrillo de capillas, lugar donde puede encontrarse las pinturas sobre la vida de San Bruno, ejecutadas en el siglo XVII por fray Antonio Martínez. Otras zonas dependencia a resaltar son el refectorio, en cuyas paredes se ubican las magníficas representaciones de los 7 sacramentos, pintadas en el siglo XVIII por Jean Bardin y traídas a Aula Dei por los cartujos de Valbonne, y la espléndida biblioteca donde se guardan los riquísimos fondos bibliográficos de la cartuja. No obstante, lo que más llama la atención es la iglesia, magnífico ejemplo de 1a arquitectura aragonesa de la segunda mitad siglo XVI, en la que se aprecia el peso de la tradición gótica, que presenta planta de cruz latina, con nave única (como es habitual en la Orden cartujana) y transepto biselado, cubierta con bóvedas de crucería estrelladas, ornamentadas con espléndidas claves de madera dorada. Detrás del altar aparece una pequeña capilla de sagrario, tan típica de las cartujas españolas (la primera capilla del sagrario de grandes dimensiones fue la de Aula Dei), que aparece decorada con un interesante programa pictórico relativo a la eucaristía y la penitencia, obra contratada en 1599 por los pintores Jerónimo de Mora y Antonio Galceran. En este templo pueden contemplarse, además la suntuosa portada ornada por exuberantes yeserías barrocas, obra del siglo XVIII, realizada por el taller de José y Manuel Ramírez de Arellano; el retablo mayor, barroco del XVIII, con los temas de 1a Asunción y Coronación de la Virgen y las imágenes de San Bruno y San Juan Bautista, entre otras, atribuido a Manuel Ramírez de Arellano y, sobre todo, las bellísimas pinturas murales al óleo, de rico colorido y suelta pincelada, de Francisco de Goya. Este genial pintor aragonés realizó, hacia 1774, un total de once obras para 1a cartuja, de las cuales se han conservado siete: Las 4 pinturas perdidas fueron sustituidas por otras tantas efectuadas en 1903 por los pintores franceses Paul y Ama dee Buffet. Los temas representados fueron: la Presentación de la Virgen, la Anunciación, la Natividad y la Huida a Egipto.

 
   
Cartuja de Aula Dei - Alzado